jueves, 23 de septiembre de 2021

Pacientes renales en Mérida rechazan el precario sistema sanitario

 



Jade Delgado (CaraotaDigital)

Los pacientes crónicos en Venezuela sufren cada día las consecuencias de un sistema de salud público precario que no garantiza suficientes insumos, con infraestructuras deterioradas, equipos obsoletos y dañados.

En la unidad de diálisis del Hospital Universitario de Los Andes (Iahula) en Mérida, seis de las ocho máquinas están averiadas y en las mismas condiciones se encuentra la planta ósmosis (tratamiento de agua), problemas que tienen más de 10 años afectando la atención médica.

Miguel Acuña es paciente renal, explicó que las máquinas los mantiene con vida, pero la mayoría no funcionan.

“Somos una población de 60 y nos conectan dos horas y media, deberían ser cuatro horas, entonces salimos muy contaminados”, a veces le falta la respiración y sufre de fatiga. “Ahorita estoy cansado, en la noche no duermo, varios compañeros se han muerto, la semana pasada se fueron cuatro”.

Ante la falta de diálisis eficientes varios pacientes han fallecido y otros se han complicado, como el caso de la señora Leydi Hidalgo, de 37 años, quien sufrió un accidente cerebrovascular metabólico.

“Desde hace una semana ella no ha podido dializarse bien por el problema que tienen las máquinas”, dijo su esposo, José Zambrano, quien como los otros pacientes solo desea que todo sea resuelto para que puedan recibir la atención que merecen.

Eduardo Rodríguez, otro afectado, relató que hace tres meses se dañó la planta de tratamiento. “Aquí estamos vivos porque hay un héroe anónimo que es el licenciado Gerardo, que aprendió a reparar las máquinas y les mete mano, de lo contrario ya estaríamos muertos”.

De acuerdo con su testimonio, en los últimos meses al menos siete pacientes han perdido la vida. “La gente se está muriendo, antes se morían cada un mes, ahora se mueren cada cuatro días, en dos meses se han muerto como siete”.

Tanto familiares como pacientes felicitaron el trabajo que hacen los médicos y enfermeros de la institución, quienes a su juicio trabajan con lo poco que tienen y sin salarios dignos.

“El mayor temor es que me contamine y me muera, aunque todos nos vamos a morir, pero que no se me adelante la muerte por la falta de la planta de tratamiento y las máquinas, de paso uno sufre demasiado”, afirmó Rodríguez.

De acuerdo con los afectados es importante que se realice mantenimiento a los equipos para evitar este tipo de fallas que pone en riesgo sus vidas.

“Eso es como un vehículo, puede ser de la mejor marca o modelo, pero si no se le hace mantenimiento se va dañando”. Dicen que de no tener una solución inmediata realizarán una protesta y se encadenaran en los alrededores del hospital.


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