jueves, 9 de abril de 2026

Trabajadores de la ULA: “No queremos bonos de miseria, exigimos salarios dignos”






Una vez más, la comunidad de la Universidad de Los Andes (ULA) alzó su voz. Trabajadores administrativos, técnicos y obreros respondieron a la convocatoria de los gremios sindicales para rechazar la política de "bonificación" del ingreso.

Exigen un sueldo que cubra, al menos, la canasta básica alimentaria para poder vivir dignamente.

Maydolis Villegas, secretaria general de la Asociación de Empleados de la ULA (Aeula), señaló que los derechos establecidos en la convención colectiva se perdieron, incluyendo el HCM.

"No es solo un tema de dinero, es una vulneración directa al derecho a la vida y a la salud", denunció Villegas.

A pesar de no contar con un salario digno, profesores y personal administrativo, técnico y obrero de la ULA acuden a sus áreas de trabajo diariamente para cumplir con sus obligaciones.

*Usurpación de logos*

Villegas denunció que los logos y nombres de los gremios ulandinos fueron usados por ciudadanos que no pertenecen a estas organizaciones para llamar a las calles.

Afirmó que los gremios de la ULA siempre han hecho convocatorias responsables para exigir el derecho a una vida digna.

Aseveró que la usurpación de los logos y nombres por personas externas es un delito grave.

*No más bonos, salarios justos*

Por su parte, Dionis Dávila, presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Profesionales de las Universidades de Venezuela (Fenasipruv), cuestionó la narrativa oficial sobre la falta de presupuesto.

"Ya no creemos en excusas. Dicen que no hay dinero para salarios, pero vemos el gasto en vehículos lujosos y la ostentación de quienes ejercen el poder", afirmó Dávila.

Bajo la consigna “No queremos bonos, queremos salarios justos”, los trabajadores reiteraron su exigencia.

*Sobrevivir con tres empleos*

El testimonio de Roxana Uzcátegui, coordinadora de la residencia femenina de la ULA, refleja la realidad del trabajador venezolano.

Uzcátegui confesó que, como la mayoría de sus compañeros, debe recurrir a dos trabajos adicionales para intentar alimentar y vestir a su familia.

La exigencia es clara: el salario mínimo debe estar anclado al costo real de la cesta básica mensual para detener la economía de "supervivencia". (Prensa ULA / María Pérez 

Un Nuevo estilo de periodismo Objetivo y Veraz