domingo, 1 de febrero de 2026

OPINIÓN: Libertad de Expresión. Equilibrio de Voces

 




Miriam González A. /UBV


En un contexto de tensiones internacionales y soberanía comunicacional, el Estado venezolano enfrenta el reto de regular su espectro comunicacional bajo las leyes de Responsabilidad Social, con el objeto de combatir la desinformación que ha tomado vuelo después de los hechos del pasado 3 de enero y para garantizar la paz; por otro lado, sectores opositores cuestionan si estos mecanismos impactan la pluralidad necesaria en democracia. Para unos, es una medida de soberanía comunicacional frente a ataques externos; para otros, una restricción sistemática al pensamiento crítico.

La investigación señala que desde el norte del continente la batalla por la palabra se libra en tribunales, contra los algoritmos de las grandes tecnológicas, las condiciones laborales, la pauta digital y la hostilidad verbal. La libertad para expresarse se considera aceptable en Canadá, con algunas mejoras en Brasil y Uruguay, mientras que la precariedad económica y hostilidad verbal, la migración de periodistas, las amenazas del crimen organizado, las agresiones y el señalamiento público son algunos de los obstáculos a resolver en: Estados Unidos, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México, Ecuador, Perú, argentina y Chile.

En este reportaje se abordaron periodistas locales de ambos polos, juristas y activistas comunitarios, con el objeto de conocer sus impresiones sobre el derecho a expresarse, los retos y las fronteras de la libertad de expresión en la ciudad de Mérida.

                        

 Las entrevistas mostraron aspectos de la actividad periodística relacionadas con el temor o riesgo a expresarse; los consultados señalan que están conscientes de los riesgos que corren y aun así los asumen, por cuanto el ejercicio profesional está condicionado por situaciones personales, contractuales, empresariales y políticas; mostrando que el temor no es nuevo y que solo la experiencia permite entender que los detalles se deben cuidar cuando se tienen responsabilidades personales e institucionales. 

En cuanto al equilibrio entre la necesidad de mantener la libertad para expresarse y la desinformación e incitación al odio, que puede dañar a otros. Reconocen que la vía para lograrlo está relacionada con la ética y la responsabilidad individual, y admiten que la polarización perjudica la libertad de expresión, la sociedad y la democracia.

Seguidamente, se habló de la barrera más común para obtener información, y en líneas generales se consiguió que la más común para el periodismo es que las organizaciones gubernamentales se resisten a informar sobre temas importantes, cuyo conocimiento constituyen una consulta instantánea que concientiza y contribuiría a la búsqueda de soluciones para beneficio de todos.

En relación a la libertad de expresión en Mérida en los últimos cinco años, se considera que ésta no solo se circunscribe a lo expresado en la Constitución venezolana, hay otras leyes paralelas que establecen límites, diseñadas para regular las actividades del ciudadano; significa que se debe respetar el marco legal y no confundir la libertad de expresión con el libertinaje.  La expresión “cada quien dice lo que quiera decir”, implica que no hay filtros, y se asume como una defensa a la libertad de expresión, pero también podría ser una excusa para la desinformación, y ciertamente hay y siempre ha habido limitaciones en los medios sobre algunos temas, lo importante es ser coherente.

 La consulta al jurista sobre el criterio para diferenciar una opinión impopular o provocadora de un discurso de odio que debe ser sancionado. Señala: en la Constitución Nacional no se hace una diferenciación específica entre estos dos conceptos, pero sí garantiza a todos los ciudadanos, el pleno disfrute del derecho a expresarse libremente. Ahora bien, como todo derecho trae consigo obligaciones, la constitución también impone límites para el ejercicio de esa Libertad de Expresión; es decir, que, si bien se tiene todo el derecho a expresar ideas sin más limitaciones que las legalmente establecidas, también se está en la obligación de no incurrir en falacias, o en cualquier forma de comunicación que promueva o incite el odio, la discriminación y la intolerancia hacia personas o grupos (Art. 20 Ley Contra el Odio).



En relación a la libertad de expresión en la comuna. Un pueblo formado para opinar y criticar es un avance, y si la opinión y la crítica están fundamentadas y argumentadas, y las respuestas son para el beneficio colectivo, para corregir y profundizar en soluciones y esperanzas y no para crear más dudas y desconfianza, entonces, la construcción de opinión y crítica, es dialéctica, pero también es emancipadora/liberadora, no dominadora, para castrar el pensamiento o para dormir o inmovilizar a un pueblo.

Conclusiones

El viaje de norte a sur por las Américas revela que la libertad de expresión no es un derecho estático, sino un organismo vivo que respira según el clima político de cada nación, y en algunas sigue siendo una promesa, debido al control oligopólico de los medios, la fragmentación del mercado publicitario y la precariedad laboral de los comunicadores sociales, que menoscaba la diversidad de contenidos, la calidad de la investigación y la imparcialidad. La esencia debe ser luchar contra la falsedad, la intención maliciosa y deliberada de engañar, porque la clave no está en limitar la expresión, sino en asegurar que su ejercicio sea responsable y se rija por principios que promuevan la convivencia, en lugar de la confrontación o el daño, por ello se asume que el equilibrio entre la libertad de expresión y el respeto por el semejante es el reto central en cualquier sociedad democrática.

 




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