La acción de protesta responde a los incesantes cortes no programados
Por segundo jueves consecutivo, habitantes, comerciantes y transportistas del eje Panamericano salieron a las calles y tomaron las adyacencias del puente sobre el río Torondoy, paralizando la troncal 001, la acción de protesta responde a las constantes fluctuaciones y a los incesantes cortes no programados que afectan diariamente a las comunidades en la zona limítrofe entre los estados Zulia y Mérida.
Los manifestantes señalaron que la convivencia con el esquema actual de racionamiento se ha vuelto insostenible, especialmente ante temperaturas que superan los 40 °C. «Es inaguantable la situación; a la hora que se les antoja quitan la electricidad», denunció Mariana Silva, durante la concentración.
Silva, subrayó que la presión social ha demostrado surtir efecto en la zona: «El jueves pasado, luego de la toma anterior, pasamos cuatro días consecutivos sin cortes. Eso demuestra que la movilización funciona y que sí es técnicamente posible aliviar los racionamientos».
Comercio al borde del colapso y pérdidas de mercancía
El impacto en la economía local es uno de los puntos más críticos de la jornada. Pedro Rodríguez, comerciante de la zona, manifestó su desesperación tras asegurar que el gremio se encuentra al borde de la quiebra debido a la pérdida constante de mercancía. «He dejado de comprar productos refrigerados porque no hay garantías para conservarlos; estamos quebrados», afirmó.
Opacidad institucional y falta de cronogramas
La ausencia de planificación por parte de la empresa eléctrica estatal profundiza la incertidumbre colectiva. Keily Barrueta, manifestante, reprochó la falta de información oficial respecto a la administración de carga: «Aunque conocemos la situación del sistema hidroeléctrico nacional, no publican un cronograma formal para que uno sepa a qué atenerse. Quitan la luz a cualquier hora y sin aviso; ya no tenemos tranquilidad».
Afectaciones en el sector educativo y en la salud vulnerable
La crisis eléctrica también impacta directamente la rutina escolar y la salud de la población vulnerable. Las altas temperaturas nocturnas y el insomnio dificultan el rendimiento de los estudiantes. En las aulas, la falta de ventilación e iluminación ha obligado a los docentes a impartir clases a la intemperie. Asimismo, los manifestantes hicieron énfasis en la falta de consideración hacia los adultos mayores, quienes sufren de manera acentuada los embates del sofocante clima.
Impacto en el transporte pesado
Por su parte, Luis Pedraza, conductor de carga pesada retenido en la vía a causa de la manifestación, señaló que esta realidad se repite en diversos tramos viales del país. Advirtió que las demoras prolongadas aumentan drásticamente los costos operativos, retrasan la distribución de suministros básicos y precarizar el trabajo del gremio de transporte.
Los manifestantes reiteraron que continuarán ejerciendo medidas de presión cívica y pacífica en la frontera intermunicipal hasta recibir una respuesta formal por parte de las autoridades y una solución real a la crisis energética. /Luis Alonso Cedeño zona - Sur del Lago
