Caminar por el centro de nuestra ciudad se ha transformado en una actividad de alto riesgo para los ciudadanos. La mayoría de las aceras del casco central presentan un estado de deterioro crítico, con fracturas, hundimientos y escombros que han dejado el pavimento prácticamente destruido.
La situación es especialmente preocupante para quienes transitan por la zona distraídos o haciendo uso de dispositivos móviles. El riesgo de sufrir una caída aparatosa es constante: una simple llamada telefónica contestada mientras se camina puede terminar en un accidente severo. Los desniveles y huecos en las aceras provocan que cualquier persona pueda irse de bruces, exponiéndose a lesiones graves en las extremidades inferiores y superiores, e incluso traumatismos de mayor consideración.
Hacemos un llamado urgente a las autoridades competentes para que se realicen las reparaciones necesarias en la infraestructura peatonal antes de que ocurra una tragedia. /Redacción RDM con información de Leopoldo Ramírez
