¿Quién es el culpable?
Lo que debería ser un espacio dedicado al esparcimiento, la salud y la formación de atletas, hoy se encuentra bajo la sombra del abandono. Los alrededores del Complejo Deportivo La Hechicera, perteneciente a la Universidad de Los Andes (ULA), presentan un deterioro crítico que ha trascendido lo estético para convertirse en un grave problema de salud pública.
Diversas "obras" o trabajos iniciados en la zona han quedado a medias, dejando a su paso escombros y acumulación de desechos. Esta situación, agravada por la falta de mantenimiento constante, ha generado focos urbanos de transmisión de dengue, poniendo en riesgo a los habitantes del sector, estudiantes y deportistas que hacen vida en el lugar.
Un criadero a cielo abierto
La denuncia ciudadana es clara: existen espacios donde el agua se estanca y la maleza crece sin control, condiciones ideales para la proliferación del mosquito Aedes aegypti. A pesar de la visibilidad del problema, reina un silencio institucional que preocupa a la comunidad. "Nadie dice nada, las obras quedan en el olvido y nosotros quedamos expuestos a las enfermedades", manifiestan los afectados.
Este escenario no es aislado. En diversos puntos de la ciudad se repite el mismo patrón: intervenciones urbanas que no se concluyen o que carecen de un plan de saneamiento posterior, transformándose en vertederos improvisados o zonas de riesgo sanitario.
¿Quién es el culpable?
Ante la interrogante de quién debe asumir la responsabilidad, la respuesta apunta a una cadena de omisiones.
El llamado es urgente a las autoridades competentes para que se realice un operativo de limpieza profunda y se culminen las labores pendientes. La salud de la comunidad merideña no puede seguir quedando en el olvido entre escombros y promesas de obras que solo generan focos de infección. /Redacción RDM
