Sin agua y en pandemia: El calvario de los familiares en el Hospital de Los Andes

 





Jade Delgado 

Más de quince días han soportado sin agua potable los pacientes del Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes en Mérida (Iahula), siendo más afectados los bebés y niños hospitalizados en el piso 7.

Por las escaleras, ascensores y pasillos se observan los familiares cargando agua para poder asear y bañar a los enfermos, como si estuvieran “pagando una penitencia”.

Enfermarse en Venezuela es sinónimo de sufrimiento, debido a la escasez de insumos y los altos costos de los tratamientos médicos, aunado a una crisis de servicios básicos que hace más difícil sobrellevar las enfermedades.

Al hijo del Alexis Araque le diagnosticaron Leucemia pero se ha recuperado gracias a la atención de los médicos, él debe hacer al menos cuatro recorridos diarios con agua en su hombro. Asegura que el problema es porque se dañó una bomba y no ha sido reparada. “Yo tengo mi hijo en el piso 8, el tiene 15 años (…) el agua es para el baño, para el consumo tenemos que hervirla”, señaló.

Puntualizó que es una situación que se debe mejorar porque deben enfrentar el cansancio de cuidar a sus hijos, buscar medicamentos, entre otras diligencias a las que se suma tener que “carretear el agua” por varios pisos, cuando la institución y el Estado debería garantizar que llegue a cada espacio por las tuberías.

Aunque los casos de COVID-19 no han dejado de aparecer en la entidad andina y el agua es uno de los recursos que se utiliza para cumplir con una de las medidas preventivas básicas, como es la higiene y el lavado de las manos, en el centro asistencial se exponen a contraer el virus por la falta de agua.