martes, 29 de octubre de 2019

Llamados a vivir la fe y dar testimonio de vida cristiana

Asistieron cerca de 300 delegados



 En medio del verdor de San Rafael de Mucuchíes, pueblo agrícola por excelencia y el frío característico del páramo merideño, se desarrolló el pasado domingo 27 de octubre la Asamblea Eucarística N° 136, en la que participaron cerca de 300 cofrades de las distintas zonas pastorales de la Arquidiócesis de Mérida para nutrirse de formación espiritual y ser parte del recorrido de Jesús Eucaristía por las calles del pueblo.

Esta Asamblea estuvo enmarcada por otras actividades religiosas y culturales: una jornada misionera durante los días previos por los caseríos de la parroquia; las fiestas patronales en honor a San Rafael Arcángel; el Concierto Eucarístico “Adorando”; además del Festival del trigo, recordando que en la zona también se cultiva este cereal.

Cada Asamblea Eucarística representa un encuentro entre los hermanos Cofrades del Santísimo Sacramento, para reafirmar su amor y adoración a la Eucaristía, pero esta ocasión fue especial, pues el tema formativo significó un llamado a reconocerse en el primer sacramento que recibe todo católico, el bautismo, y a entender que desde ese momento todo cristiano es consagrado como sacerdote, profeta y rey, condiciones que no son más que un compromiso de vida. Ese compromiso es la misión, el propósito que Dios tiene para cada uno de sus hijos, al que todos están llamados, para eso ha sido enviado el cristiano, llevar la buena nueva a cada rincón del mundo.

El presbítero Douglas Briceño, párroco de la iglesia anfitriona, fue el de facilitador del tema propuesto por el Papa Francisco para la jornada misional de octubre 2019, Bautizados y enviados. Al respecto, Briceño acotó que “no se puede hacer misión desvinculándose de la realidad que cada uno experimenta, antes hay que dejar en orden la casa, evangelizar primero allí donde vivimos, llenando el vacío espiritual que algunas veces tienen las personas con quienes compartimos la cotidianidad”.

Briceño, elevó una acción de gracias al Todopoderoso “por permitir reunirnos, encontrarnos y compartir lo que somos y lo que tenemos”. Agradeció además la compañía a los largo de la semana al grupo de misioneros que visitaron las comunidades foráneas de la parroquia, pues su presencia reavivó la fe y la esperanza en la gente. “Una oportunidad para profundizar en el amor de Dios que ha conducido a nuestra Cofradía durante tantos años, pues celebramos el 40 aniversario de su fundación”, concluyó. (Uacssm / CNP: 16.687 / Fotos: Karely Altuve)

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