viernes, 9 de febrero de 2018

El Seguro Social es el único proveedor nacional del tratamiento para diálisis

 

 
La médico nefrólogo Carolina Araque, coordinadora del Programa de Salud Renal de Corposalud, destacó que hay dificultades en el tercer nivel de atención porque se tienen pacientes cuyos riñones no funcionan y deben aplicarse tratamientos para mantenerlos con sobrevida, como la sustitución renal, que el estado venezolano brinda en sus 3 modalidades: hemodiálisis, diálisis peritoneal y trasplante renal.

Indicó que en Mérida desde hace 4 años no se han realizado trasplantes renales por múltiples razones, como la falta de insumos, ya que el Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (Iahula) que hasta hace poco era un hospital tipo IV, y hacía trasplantes renales, ya no lo puede hacer.

Araque dijo que actualmente hay una población de 500 pacientes merideños con tratamientos de sustitución renal en la modalidad de hemodiálisis, los cuales están distribuidos en las 7 unidades: 1 en el Iahula, y 6 en 4 municipios: Libertador, Campo Elías, Tovar y Alberto Adriani.

Señaló que todos los insumos que el paciente requiere para gozar de este tratamiento, son distribuido por el Instituto Venezolano del Seguro Social, y en ningún momento Corposalud recibe estos insumos, por lo cual no los puede distribuir, a pesar de que le ha brindado la mano amiga a muchos pacientes en cuanto a antihipertensivos, polivitamínicos, antibióticos, y actualmente ni siquiera se ha dado esta atención, porque dichos medicamentos no se ha recibido.

Reveló que recientemente el Iahula recibió los insumos de diálisis y el medicamento eritropoyetina humana, de alto costo, para cada unidad de diálisis y Alberto Adriani la recibió directamente, pero de las 3 sesiones de hemodiálisis semanales solamente alcanzó para 2 sesiones por paciente, lo que ha hecho que algunos pacientes hayan disminuido su calidad de vida y otros hayan tenido un desenlace fatal, ya que el camino alternativo sería el trasplante y se tiene 4 años sin realizarlo.
 
Recordó que hace tiempo el Programa de Salud Renal le garantizaba el tratamiento a los pacientes y le certificaban el 30% de su capacidad renal, suficiente para mantenerse con sobrevida por 25 o 30 años, y hoy se debe aceptar con tristeza que esto no ocurre, y la enfermedad y la muerte no distinguen preferencias políticas, por lo que todos los sectores deben abocarse a garantizar a los pacientes su tratamiento.



Describió que así como se tiene una alta tasa de la tercera edad, portadores de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes e hipertensión arterial, que han ocasionado daños en sus riñones, también se tienen pacientes de población joven e infantil que su vida depende de este tratamiento.
 
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